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domingo, 12 de abril de 2015

RINOCERONTE

Escribe: Roy Kurczac.

 RINOCERONTE

Estoy inserto en un mundo que no conozco. Mi cabeza gira, gira, gira y gira. Estoy inmerso en un mundo que he escuchado, un mundo kafkiano. Siento que me transformo en... en ... en... en un rinoceronte.

Mis manos tiemblan y veo cómo mis dedos dejan mi mano para dar paso a algo duro, a una pezuña. No duele, pero sí pica. Mi cabeza gira y gira. El calor es insoportable, siento que mi cara se estira y que mi nariz ya no es nariz. Estoy inmeso en un mundo que no conozco. Soy un rinoceronte.

(Este cuento fue creado bajo una fiebre de 38 grados. No fue modificado de su forma original, salvo su transcripción a texto).

jueves, 15 de mayo de 2014

UN SIMPLE MORETON

Escrito por: Roy Kurczak


Este pequeño escrito fue realizado en una habitación en un hospital en una fecha que no se puede recordar, pero que, al mismo tiempo, jamás se podrá olvidar. Un día que marcó el resto de mis días, una situación que jamás imagine que me podría pasar y que a tí también te puede suceder.

"¿Cómo empezó todo? Todo empezó con un simple moretón en mí estómago. No le tomé ninguna importancia pero, al pasar unas semanas, el moretón empezó a empeorar. Cada vez más feo y más grande.

Un día, en la casa de un amigo, mostré este moretón. Quedaron muy impresionados; mi amigo me echó una crema para moretones, la cual no era uno, sino que tres. Al otro día, el moretón seguía exactamente igual. Pero seguí sin darle importancia. Ese día que ya era sábado, con mi primo, mi cuñado, mi hermana y una amiga de mi hermana, nos fuimos a Pomaire. A ellos también les mostré los moretones. Se preocuparon y me dijeron que fuera urgente al doctor. Casi al final del día, me llama una amiga diciéndome que vaya a un hematólogo.

El domingo le mostré los moretones a mi mamá. Casi se muere. Al otro día, pidió hora al hematólogo, pero solo había fecha para abril y, por consecuencia, se pidió una hora al internista. Él me deriva urgente ese mismo día al hematólogo, pidiéndole directamente que me atienda. Y me atendió. Y el martes yo ya estaba sacándome unos exámenes en el J.J. Aguirre y, a eso de las 13:30 horas, me informan que tengo leucemia. En un principio no se notó mucho mi impresión, para que mi mamá me viera fuerte y ella no sufriera tanto. Pero al entrar a la pieza asignada se me cae el mundo. Caigo en cuenta de la enfermedad que tengo. Me hicieron bañarme y ahí fue el lugar en donde lloré y me fui a la mierda por un buen rato.

Estaba grave, ya que no tenía plaquetas. Mi cuerpo no tenía defensas. Tenía menos del mínimo. 14.000 de un mínimo de 130.000 plaquetas".