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jueves, 8 de mayo de 2014

DIVERSIDAD, RESPETO E INCONSECUENCIAS

 Escrito por: Kaito Kid

Mucho se ha hablado durante los últimos años acerca de lo que significa el respeto a la diversidad en todas sus aristas. Podemos referirnos, por ejemplo, a la diversidad étnica, religiosa, cultural o sexual. Este debate se ha abierto camino a través de, lamentablemente, situaciones extremas de violencia y agresión a quienes la sociedad siempre ha visto con cierto miedo solo por ser distintos. Y es por estas situaciones, precisamente, que emergen estas reflexiones acerca del respeto a lo que es distinto de uno; primero se habló de tolerancia, lo cual, significa de cierta forma “aguantar” al otro casi a regañadientes. Personalmente, no comparto esta visión, sino la que comienza a surgir desde la voz y exigencia de los propios excluidos y discriminados, la visión de respetar al que es distinto.

Me referiré en este escrito a lo referente a diversidad sexual. Ya es sabido y conocido por muchos el caso del asesinato de Daniel Zamudio, joven homosexual que fue agredido brutalmente por jóvenes del movimiento neonazi. Este fue uno de los primeros casos hechos públicos del último tiempo que ha causado tanta conmoción; tanto así, que se ha creado una ley para sancionar o “evitar” que hechos como este sigan sucediendo -otra cosa es que esta ley haya sido mal implementada y horriblemente manoseada, pero es harina de otro costal por ahora-. Este hecho ocurrido hace ya dos años nos hizo reflexionar como sociedad con respecto a los derechos y el respeto que homosexuales, lesbianas, transgéneros, bisexuales, etc., merecemos más allá de temáticas ya tocadas hasta el hartazgo como el matrimonio igualitario -el cual según muchos que desconocen del tema, es el único tópico que nos importa por ejemplo, a los homosexuales-.

Pero aquí es donde quiero adentrarme: En el respeto a la diversidad en todas sus expresiones y, específicamente, dentro de los círculos LGTB (Lesbianas, Gays, Trans, Bisexuales, etc). Existe un concepto que cada vez toma más fuerza dentro de reflexiones referidas tanto a la diversidad sexual como a los derechos de la mujer, las teorías de género, la lucha política, etc. Es el concepto de “heteronorma”. Sin querer ahondar a profundidad en el concepto -tiene bastantes aristas a considerar-, se refiere al poder que ha tenido la visión heterosexual, machista y por ende patriarcal a través de la historia y en todos sus procesos en el tejido macrosocial y microsocial. Esta heteronorma ha impedido la visibilidad de diversos actores sociales como las mujeres, los homosexuales, las lesbianas, entre muchos otros y, a partir del nuevo siglo, se ha podido afortunadamente dar mayor visibilidad en muchos ámbitos a estos actores, aunque queda mucho por hacer. Según mi opinión, esta legítima lucha ha traído consigo algunos efectos que, no siendo buenos ni malos, nos invitan a la reflexión.

Y es que, me he dado cuenta personalmente que varios quienes concordamos en muchas de las tesis planteadas, todo lo que nos huela distinto a los propósitos que deseamos lograr y las ideas que planteamos, lo excluimos o ridiculizamos a veces sin razón. Una situación particular es la que ocurre en la escena homosexual; con todas sus luces, su divismo y, por qué no a veces, su arribismo. Me he dado cuenta, por experiencia de vida y por casos cercanos que, si no te comportas de cierta manera, como lo que el círculo o el ambiente te piden -a veces implícitamente-, eres excluido o marginado. Por ejemplo, muchas veces el hecho de mostrarte desinhibido, extrovertido, coqueto, en ocasiones hasta descarado, es premiado dentro de los círculos homosexuales, siendo esta actitud la preponderante y todo lo que no es así tildado de aburrido o poco interesante. Entre el chico que baila arriba del cubo con 5 tragos en el cuerpo versus el chico que prefiere quedarse sentado conversando con un amigo o amiga, gana el primero por lejos, sobre todo a la hora de la conquista. Pero aun así, el primer chico sabe que será blanco de los chismes y rumores posteriores del grupo. El chico que es más discreto muchas veces es visto como alguien que no se ha asumido en su sexualidad o, como se dice vulgarmente, “no ha salido del closet”, cuando, en muchas ocasiones, es simplemente la forma de ser de la persona, más allá de ser gay, bi, hetero, etc. Lo mismo ocurre con la gente que es tildada de “cartucha” solo por el hecho de no tener sexo ocasional y frecuente pero, por el otro lado, también se le critica mucho al que sí lo tiene ¿En qué quedamos, entonces? ¿Hagas lo que hagas serás criticado?

Física o estéticamente, es una situación similar. Convengamos que espacios como las discos, los pubs y relacionados, dan pie para que surjan relaciones de una noche o del momento simplemente. Esto lleva aparejada una cierta superficialidad, la cual también es la que rige los criterios de cómo, por qué y a quién elegir entre el gran grupo que hay dentro. No se puede negar que, igualmente, estas dinámicas se presentan en lugares como esos del así llamado “ambiente heterosexual”; es decir, claramente el chico o la chica que menos se asemeja a los cánones prototípicos de belleza masculina o femenina, incluida su vestimenta, es la que menos opciones tiene de ser tomado/a en cuenta dentro de estos círculos. Se me viene a la mente un caso cercano en que un chico homosexual sale con varios amigos, los cuales son todos bastante cercanos al prototipo físico. En cambio él, más bien, está lejos de ello. Esto le trae bastante sufrimiento, puesto que muchas veces, además de la indiferencia, se gana un poco la crítica dentro de estos círculos, en los cuales, lamentablemente, hay que a veces tener “cuero de chancho” para sobrellevar críticas, rumores, burlas subrepticias o “palabreos” que suben de tono. ¿Es necesario darle ese mal rato a esa persona? Yo, personalmente, no entiendo la idea de algunos chicos homosexuales de querer parecer “víboras” o mala gente. O, en el fondo, sí la entiendo; es el mecanismo de defensa existente para sobrevivir y ganar notoriedad en estos círculos.

Además de esto, muchas veces oímos, dentro de los mismos círculos, el trato de unos a otros con la etiqueta de “pasiva”, refiriéndose al rol que cumpliría la persona dentro de la relación sexual misma ¿Por qué el hecho de ser pasivo lleva consigo una especie de falta de dignidad dentro del contexto de las bromas o del “palabreo”? ¿Realmente el rol sexual de la persona incide en su dignidad y en el respeto que se merece? Pienso que es hora de limpiar de todo juicio de valor el rol que tengan o no tengan las personas en la cama; ¿Por qué un activo va a ser mejor que un pasivo? Es ahí donde, precisamente, caen en el juego que tanto critican, el otorgar poder a lo que se considera masculino y dominante frente a lo que se considera femenino y sumiso. Es una inconsecuencia que muchas veces se pasa por alto y que es necesario discutir y poner ojo a la hora del debate con respecto a teorías de género, sexualidad y feminismo en su totalidad.

Es así. Pienso que actitudes como las que he mencionado dentro de los círculos homosexuales no ayudan mucho a cambiar las cosas. Tienden a lograr lo contrario a lo que profesan, que es respetar la diversidad y lo distinto. Sólo demuestra que seguimos aspirando a una cierta igualdad y uniformidad, así como se critica que algunos colectivos por la diversidad caigan en el juego de querer “higienizar” y “normalizar” al homosexual. También se da lo contrario en instancias menos formales, donde caen en el juego de pensar que si no posees ciertos amaneramientos, no te vistes de cierta forma, no cultivas tu cuerpo de cierta forma y no escuchas cierta música y ciertas artistas, no cabes dentro del círculo. Y eres excluido, a veces de forma sutil y no muy directa, pero que al fin y al cabo conlleva cierta inconsecuencia con lo que se critica hacia el otro lado.

Es cierto que como homosexuales y como gente diversa, en general, hemos ido ganando notoriedad en muchos espacios de la sociedad a la hora de exigir y debatir sobre temáticas referidas a la diversidad sexual, la política, la educación, etc. Pero creo, como homosexual, aunque más aún como persona, que así como exigimos respeto a la diversidad y a lo distinto también es hora que partamos por casa y respetemos tanto a la persona más desinhibida como al más discreto, al que parece modelo de revista y al que no, al que gusta del sexo ocasional y frecuente y al que prefiere tener sexo en pareja, al pasivo, al activo, al versátil, a la lesbiana, al transexual, etc. Démonos la oportunidad de conocer al otro, tratemos de dejar los prejuicios de lado; no estamos hechos en serie ni mucho menos y cada uno en su particularidad, en su forma de ser, debe ser respetado y cualquier modo de vida que no dañe al otro merece respeto y consideración.